La publicidad se encarga de sustituir al objeto real que representa. Es decir, los anuncios, además de cosas tangibles, venden valores asociados a esas cosas. Un anuncio de tabaco, por ejemplo, jamás va a presentar la realidad de las consecuencias que puede producir su consumo, buscará plantear otro tipo de asociaciones como placer, conquista, aventura…, al hecho de fumar. El anuncio de un lavavajillas rápido y moderno, no sólo vende ese producto, sino la promesa de conseguir más tiempo libre para disfrutar, por ejemplo, de la vida en familia.
La publicidad se encarga de sustituir al objeto real que representa. Es decir, los anuncios, además de cosas tangibles, venden valores asociados a esas cosas. Un anuncio de tabaco, por ejemplo, jamás va a presentar la realidad de las consecuencias que puede producir su consumo, buscará plantear otro tipo de asociaciones como placer, conquista, aventura…, al hecho de fumar. El anuncio de un lavavajillas rápido y moderno, no sólo vende ese producto, sino la promesa de conseguir más tiempo libre para disfrutar, por ejemplo, de la vida en familia.